Cine Foro de la Película las 50 Sombras de Grey[1]

Dra. Maria Elena Abdulmassih de Giannone[2]

 

La película Cincuenta sombras de Grey, se estrenó el día del amor, día de San Valentín. Imaginemos salas de cine full de jóvenes, a la espera de celebrar ese día especial, con el estreno de una zaga que suponen, les dará de que hablar. Algunos fantaseando sus propias inquietudes amorosas y sexuales, cual escena primaria.

Pero la llamada hipnótica del flautista, sólo tendrá eco, en aquellos jóvenes, cuya predisposición individual, les impulsa inconscientemente a actuar oscuros modelos parentales que despiertan, en este segundo tiempo en que se inicia la escogencia sexual, es decir, en la etapa de la adolescencia.

Ante la coincidencia del estreno, me pregunto si la publicidad intenta hacer pasar el amor de San Valentín, por lo que es tortura y maltrato llanos y simples.

Comparto con ustedes mis ideas en relación a las llamadas sombras de Grey.

Una ”sombra” en su definición, es una figura más o menos distorsionada, oscura, que produce la luz, cuando es obstaculizada, en contacto con un objeto real.

Una sombra desde un punto de vista psicoanalítico, es ese lugar oscuro de nuestra mente, ese recinto inconsciente, que tiene que ver, con situaciones no superadas en nuestra evolución y que quedan como huellas traumáticas menoscabando nuestro propio Yo.

Esta huella traumática de lo no superado, se produce generalmente en la infancia.  Consiste en una acción, imprevista o repetida, de magnitud considerable, que resulta perjudicial para la mente porque todavía no están dispuestas las defensas necesarias para la protección de quien la sufre.

Christian Grey, fue un niño traumatizado por aquellos que debían protegerlo. El hombre torturador asociado a la madre, le quema el pecho con cigarrillos encendidos. La madre no interfiere en su defensa, especulamos que estaba probablemente presente ausente, quizás como ocurre en algunos adictos que en su mundo alucinado y perverso, no logran percatarse de lo que sucede a su alrededor.

A los 4 años de edad, muere la madre de Christian. En las adicciones al crack y otras drogas, las dosis jamás son suficientes. Una sobredosis puede ser la causa de muerte más común, por no mencionar la peligrosidad del medio de la prostitución, degradante oficio al que se dedica la madre de Christian. Del padre nada se cuenta.

De allí se comprende que Christian no puede elaborar la intensidad traumática de su historia: el duelo por la madre y la promiscuidad y degradación en la que habitaba, sus adicciones intolerables para la vida, el dolor físico del torturador, así como el desamparo y terror de todas estas vivencias solitarias, que quedan sin identificar, sin nombre y sin interlocutor.

De un cúmulo de todo eso y más, se forman las llamadas ´Sombras´, que Grey no procesa en su consciencia. Si bien lo acompañan siempre, forman las veces de una doble moral, una doble presencia, una doble verdad que él, no logra ver.

Lo traumático queda grabado en la memoria inconsciente y mediante arreglos con la censura, también accede a la consciencia. No sólo a través de la vía normal de los sueños, o de lo que nos despiertan otros, sino también a través de un sistema que Freud llamo escisión del Yo.

Este concepto de escisión, nos permitirá comprender el extraño lenguaje que sostiene toda perversión, incluso la sadomasoquista, que se intenta abordar en la película.

La escisión es un mecanismo de defensa, pero también un estado del Yo que resulta de él. Consiste en el mantenimiento al mismo tiempo, de dos actitudes contradictorias, que se ignoran mutuamente, en relación a la realidad, en tanto ésta contraría una exigencia pulsional.

Como resultado de la escisión, un sector del Yo tiene en cuenta la realidad, otro sector, reniega de ella.

La escisión crea un claroscuro en la consciencia que sirve al Yo dividido para eludir la misma y produce en quien la observa o escucha una sensación paradojal sutil y difícil de enfrentar.

Corro el riesgo de simplificarles de una manera absurda un grave problema, pero a mi entender, con un ejemplo sencillo que les traigo a continuación, se visualiza, cómo un evento produciría en la práctica la escisión del Yo, si es que este escenario, se repite con harta frecuencia en la infancia.

Una paciente en análisis trae una escena entre su marido y el hijo de ambos de 6 años.

A continuación, les narro la escena:

´Carlitos jugaba con Carlos. Bruscamente y sin mediar razón, Carlos le dio una nalgada dura, cruel, muy dura al niño. En el lapso de un segundo, vi como la cara de felicidad de mi hijo, cambiaba y se transformaba en un rictus de dolor, se le aguaron los ojos… como si quisiera llorar, pero hacía todo para aguantarse y no hacerlo. Luchaba por tolerar el golpe y esta vez no decir nada, ya que quería seguirse riéndose y jugando con su papá. Cuando le acosté a dormir, Carlitos  tenía los dedos marcados en su nalga´.

Si Carlitos por un lado percibe el dolor de la experiencia, pero por otro lado y al mismo momento, es convocado a soportarla, ya que siente que con ello evita una pérdida que le resulta mayor, que es continuar jugando con su padre, como resultado, el Yo de Carlitos se escinde.

En la medida que sigan ocurriendo experiencias negativas agresivas, el Yo necesitará mayor dosis de escisión y negación para seguir tolerando el dolor.  Ya que la experiencia repetida, no solo ocurre en lo externo, sino que también, estará siendo amplificada por el registro que se da en lo interno, debido al recuerdo de los eventos anteriores.

Es así, que se crea un círculo vicioso indetenible adictivo y perverso. Ya que cuando en la memoria surja el recuerdo de dicha experiencia, el perverso buscará acallarla desde dentro, ¿cómo? Escindiéndose, provocándola y promoviéndola una y otra vez, a pesar de su dolor, y así una parte del Yo la sufre, mientras otra parte del Yo, la disfruta.

Es increíble escuchar en consulta como alguien describe que puede azotar a su sumiso para castigarle ya que no ha comido. O exigirle obediencia y respeto con golpes y agresiones que en sí mismos y por la medida pequeña son un irrespeto. Semejantes contradicciones habitan en el mundo de la perversión. Temer la pérdida de un objeto y a la vez enjaularlo, apresarlo, someterlo, castigarlo, hacerlo sufrir hasta ponerlo en peligro.

Meltzer una vez dijo que ´La esencia del impulso perverso consiste en alterar lo bueno para convertirlo en malo, conservando la apariencia de bueno´.

El amo invoca los más exaltados sentimientos para anular la experiencia de su abuso y agresión al sumiso. Invierte gran parte de su esfuerzo, en racionalizar todo cuanto hace por amarlo, pero al final, solo resulta, una fachada bien cuidada, que promueve dolor, sufrimiento, odio e incomprensión no solo en su pareja, sino también en sus hijos. El sumiso de la relación puede ser su pareja, un hijo o un subordinado o todos ellos.

Christian Grey prohíbe ser tocado. Esta prohibición se refiere a tres tipos de contacto. Por un lado: no quiere ser tocado, porque se opone al apego, a la fusión amorosa entre los cuerpos. Debe mantener una distancia fóbica que le permite asegurarse que puede alejarse de Anastasia. Tocar también equivale a la pulsión de dominio: si lo tocan siente que lo pueden controlar.

A su vez, no pueden tocarle el pecho, ya que tocar también equivale a pensar, a recordar, y su pecho se ha vuelto una zona erógena en sombra, donde yace un meta registro incomodo angustioso de un dolor calcinante verdadero, en el sentido de ser traumatógeno.

Por las mismas razones de poner distancia obsesiva a sus pulsiones, no puede dormir en la misma cama con alguien, porque dormir equivale a confiar y relajar su esfínter anal, sus controles, lo que lo hace sentir desarmado y vulnerable a merced de sus ansiedades y la crueldad que anticipa en los otros.

El perverso aísla y separa conceptos para evitar la contradicción a través de la identificación proyectiva y también para generar confusión.

Se permite el sexo duro con crueldad, sorpresa y zozobra más no el amor sin condicionamientos, que involucra la libertad plena del Yo (del otro y del propio) y la posibilidad de la pérdida.

No confía verdaderamente en dejarse amar y amar, porque ello le remite a su equivalencia simbólica anal que no pudo superar. Amar es dejarse maltratar, amar es ser controlado, amar es ser sometido, amar es ser expulsado y viceversa.

El contrato sadomasoquista es su mayor adquisición.  Puede promover un contacto ´legal´ y a la vez evitarlo, al mismo tiempo.

Christian proclama soy un amo, quiero que te rindas ante mí en todo voluntariamente, por complacerme. Es decir, me quiero apropiar de tu voluntad, para así asegurarme que no vayas a usarla contra mí, para desmantelarte como ser humano y para convertirte en mi juguete fetiche.

Para Christian, anclado como quedó en sus equivalencias del pasado, soportar dolor le asegura por otro lado el control absoluto del objeto.

Los actos sexuales sadomasoquistas se llevan a cabo, sin sentir la angustia de pérdida, he allí el peligro que usualmente representan para el Yo de ambos, amo y sumiso. La perversión criminal está a un solo paso. En la fantasía sadomasoquista la perdida se niega. La castración no existe. La diferencia de los sexos, de la edad, de la fuerza, tampoco.

En el cuarto, se puede jugar omnipotentemente a producir y a la vez evitar la muerte, así como la traición, el abandono, la dependencia.

Christian posee una sexualidad bastante limitada a esta escena de dominio, maltrato y sometimiento para obtener placer. Dejar horas a Anastasia esperándolo, es una forma de controlar el abandono, abandonándola.

Estas escenas, por más ingeniosas que parezcan son monótonas en la práctica, se repiten hasta el cansancio, en un nivel de desconsideración de agotamiento y extenuación intensos, pudiendo durar una jornada de estas todo el día, y cuya exigencia y demandas por el amo se repiten y se repiten, cada vez más imposibles de satisfacer por el sumiso, ya que están más allá del placer y son expresión del instinto de muerte.

En la película, podemos ver que el doble mensaje de la escisión, está por todos lados, colocándole el cinturón de seguridad, le dice estás segura, no puedes escaparte. O sea la seguridad yace en el atrapamiento.

Estas equivalencias se logran manteniendo una rígida escisión entre sexualidad y amor, en un estado de dependencia toxicomaníaca como la de la madre, que impide otras alternativas distintas a la penetración transgresora y de subversión, en la que no interesa el acercamiento amoroso.

O son el amo y la sumisa, la esclava-cosa que lo acepta, se aliena y se rinde al amo. O no son nada.

En la ferretería cuando aparece Grey, trata a Anastasia como una empleada, negando que fue a verla directamente a ella, que no es casual su búsqueda. La película abunda en estos detalles, en los que hacer, que no se hace, lo que se hace, es el lenguaje de la perversión.

Volviendo al caso que me ocupa de las sombras de Grey, de niño, es adoptado por la familia Grey a quien siente perfecta y quienes aparentemente lo quieren y valoran.

Christian al momento de incluirse en la nueva familia, es posible que haya usado un artilugio de sobre adaptación, muy usual, en casos de niños traumatizados, que se comportan muy bien, con sus afectos aplanados, serviciales, atentos, solícitos, con una sonrisa social pero con la mirada en otro lado.

Christian dice que es muy bueno analizando a las personas. Sabe cómo funcionan, lo que las inspira, como motivarlas y controlarlas.

Los niños como Grey, se especializan en registros detallados del medio ambiente externo, por eso se les llama sobre adaptados, están alertas de captar las sombras o zonas oscuras de los demás, para utilizarlas con el fin de complacerlos, manipularlos, subyugarlos y controlarlos.

Esta sobre adaptación reviste a Christian de una segunda piel, que le sirve para mantener aparte, a distancia, dos sectores de la realidad, a las otras personas de su entorno y a sus propios impulsos de desconfianza, crueldad, rabia, ira, dolor, miedo y venganza.

Cuando un ser humano como Grey lucha contra eventos que no comprende tan traumáticos usa mecanismos obsesivo-compulsivos con los que impulsa por compensación ideales fantásticos de perfeccionismo, de grandeza, que son los que a Christian Grey le permiten aprender sus destrezas y habilidades.

Grey se impuso un ritmo de orden, limpieza, meticulosidad, control de alimentación, de salud, de deporte, de evacuación, de firmeza, de dureza, con los que sentía lograría el éxito y a ellos se aboca obsesivamente.

Es una fachada de amabilidad y cortesía, de caballerosidad, de distancia, de aislamiento, de discreción, que no es capaz de sostener ni menguar para nada sus impulsos y deseos violentos secretos.

Christian, fue sodomizado en su adolescencia por la Sra. Robinson, una mujer mayor, a través de quien reactiva sus oscuros modelos parentales. La Sra. Robinson mujer fálica y sádica, es el objeto conjugado que emerge de su fantasía inconsciente, mezcla al torturador de su infancia junto a la madre abandonadora y malvada, omnipotentemente erotiza el dolor de la tortura, logrando en sí mismo una identificación con el agresor.

Esta relación con Robinson dice Grey ´lo salvo de sí mismo, al entregarle el control de sus decisiones a ella, con lo que se sintió libre y protegido´.

Al dirigir la agresión de forma controlada sobre sí mismo y obtener de ello un contacto con un objeto combinado organizador de su masoquismo, pudo resultarle salvador a Grey, frente al vacío de su inexistencia y al impulso torturante inconsciente que probablemente lo convocaba obsesivamente al suicidio.

La exaltación de una imagen limpia, la elegancia, la riqueza, que se deja ver por todos lados, en el rascacielos erecto fálico de la Grey House, sus aviones, sus carros, todo impecable, nuevecito, sin rastros de lo viejo ni lo sucio de sus pasiones ocultas, actúan como compensaciones reactivas frente a un vacío que no se llena. Así como sirven de señuelo, subyugante, corruptor para quienes como Anastasia no están verdaderamente conscientes del valor del objeto bueno ni de sí mismos.

Desde el inicio, la trama misma nos vende la impresión de que Christian y Anastasia son un par de opuestos. En la posición económica, social, en los logros alcanzados, en el tipo de actividad que llevan a cabo, y también en las diferencias de su comportamiento.

Christian aparece siempre a la altura, como un jefe ejecutor, en dominio de los detalles, anticipa hasta la pastillita para el dolor de cabeza y el jugo de naranja.

En contraste Anastasia, aparece como un desastre en su cacharrito, desordenada, despreocupada, olvidadiza, nerviosa, desprolija, aparece como en caos, se muestra como un ser inseguro, que no aprecia muy bien su ser ni lo que tiene por sus propios recursos.

A Anastasia todo parece impactarla, ruborizarla, hasta dejarla sin aliento, como paralizada. Cuando la anuncian, Anastasia tropieza con su propio pie, inconscientemente ataca su sostén yoico, desconfía de él y cae de bruces en el despacho de Grey.  Ana exuda la inseguridad que Christian intenta ocultar con su fachada obsesiva de autosuficiencia perfecta. Solícito la ayuda a incorporarse, así como la socorre en varias oportunidades, monta vigilancia a su alimentación, sus ejercicios, su bebida ¡Vaya ironía la de Grey! , cuida a su presa para que siga siendo sumisa y agredida por nada más que por él.

Anastasia se introduce en la vida de Grey con un meta lenguaje evidente en el que pareciera proclamar: Oh Grey mi amo, soy insegura, descuidada, torpe, no muevo ni los pies de manera adecuada y por ello me dejo deslumbrar y te deslumbro y me dejo subyugar por ti. Y esto posiblemente engancha la transferencia perversa intensa precoz, de Grey, quien registra las zonas oscuras de Anastasia. Por ello Grey de entrevistado pasa a entrevistador, ya que siente haber encontrado a su nueva víctima indefensa sumisa.

Anastasia en su fantasía narcisista es presa de ella misma. Registra inconscientemente la atención que Grey le dispensa, mostrando el juego de su exhibida vulnerabilidad, cayendo presa de su doble espejismo. Su maltrato al objeto bueno y a sus valores, no la dejan sostenerse por sí misma, ni apreciar que las apariencias engañan y que en definitiva puede hacer mucho más y lograr mucho más  de sí misma y del mundo ´con buen pie´, que en lugar de confiar en las posesiones, apariencias, cuentas bancarias y logros que pueda obtener de hombres como Grey.

Ana se siente avergonzada de su inmadurez, de sus torpezas, de sus deficientes recursos y se ruboriza. La erotización del masoquismo, puede ver un equivalente, en el rubor de una piel herida, enrojecida por la paliza que excita al sádico de Grey.

En su fantasía, Anastasia es una ´presa mosquita muerta´, que cree sabérselas todas al mostrarse obteniendo placer castrada, en la esperanza de lograr omnipotentemente someter y poseer a Grey que se ofrece en el contrato como premio, como recompensa. Esta es una zaga sado masoquista, la del juego del gato o gata que caza al ratón.

Y es que Anastasia, casi adolescente, virginal, establece juicios de valor sádicos desacertados contra ella misma, guiada por los aspectos inmaduros de su propia persona, que la regulan en base a estereotipos y clases y se deja embaucar por este mecenas perverso, que cual flautista y encantador de serpientes, está dispuesto a ofrecerle de verdad el frio dolor torturante de la ausencia combinada de su padre y su madre junto al látigo de su crueldad.

[1] Cine Foro ¨Las 50 sombras de Grey¨. Presentado junto a Lic. En Literatura Maria Dolores Ara. Sede de Asovep. Caracas 15 de Mayo de 2015.

 

[2] Medico. Psicoanalista Titular de Asovep, Ipa y Fepal. Residenciada en Puerto La Cruz. Anzoátegui. Email: mariaelenaabdulmassih@hotmail.com  Telf. 0412-9872153 y 0414-8009488.

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